domingo, 15 de enero de 2012

4. Vamos a la playa, oh oh oh oh ♫♫

Sara y Muntxi venian con ganas de playa, asi que volamos 2000 km de Chiang Mai a Phuket con destino a Railey.
Railey es una pequena peninsula escondida detras de rocosos alcantilados, a los que solo se puede acceder en barco y reclamo turistico para escaladores de todo el mundo por las numerosas vias de escalada.



Nosotros elegimos la zona de Ton Sai esperando encontrar un lugar tranquilo poco abarrotado. Encontramos todo lo contrario, estaba masificado posiblemente por ser diciembre, temporada alta, lleno de escaladores, mochileros y guiris exibiendo sus musculos.



 





Las demas playas no eran mucho mejor. Abarrotadas de resorts, restaurantes, agencias y un turismo mas pudiente. Eso si, las tres playas y las paredes escarpadas cubiertas por densa vegetacion formaban un entorno espectacular.

 



 Tanto Railay como sus vecinas islas Phi Phi fueron de las zonas mas azotadas por el tsunami de 2004. Con carteles como este nos sentimos un poco mas "seguros".


 El dia que Sara y Muntxi se fueron a ver las Phi Phi...

 

...bajamos a desayunar tranquilamente y escuchamos:
"Jelou (con j), ai guant chu fraid egss", decia un tipo. Por su perfecto ingles, como el nuestro, supimos que era de nuestra tierra. Era Pepelu.
Pepelu y Estitxu eran de Lizarra y estaban pasando su vaciones-luna de miel escapando de los frios invernales.
Pasamos todo el dia con ellos y hablando y hablando resulto que conocian a Sara, menuda sorpresa! que pequeno es el mundo y que grande fue el momento de su encuentro.


Aqui en Ton Sai, adoptamos a un nuevo miembro en el equipo: Luca, un aleman que viajaba solo y que cualquier destino le parecia bien. No hablaba nada de castellano, pero no parecio importarle porque se vino con nosotros. Compartimos clases de ingles y clases de castellano bebiendo garimbas para poder comunicarnos mejor.
Luca, siempre te recordaremos como el "hombre abrebotellas". Te deseamos lo mejor!!!

sábado, 14 de enero de 2012

5. Koh Tao

50 miserables cm teniamos de espacio vital para pasar la noche en el ferry nocturno que nos llevo rumbo al siguiente destino: Koh Tao, que significa "isla tortuga".


 
Gracias a la vida marina de sus aguas y a los precios ecnomicos de sus cursos, Koh Tao se ha convertido en un lugar perfecto para la practica del submarinismo y del snorkel.





 
Por recomendaciones de otros viajeros caimos en un centro de buceo llamado Ihasia, donde conocimos a nuestra pequena familia de hispanoparlantes (catalanes, vascos, espanoles, argentinos, chilenos, uruguayos), gracias a la hospitalidad del Brujo, disfrutamos de una cena de nochebuena tipical spanish: gazpacho, tortilla de patata, embutido, queso y carne a la brasa.




Cada manana nos juntabamos en el desayuno y dejabamos pasar las horas charlando, jugando al ajedrez o usando el ordenador de Esther y Javi, asi como escuchando sus historietas de la India.


Cuando la mente estaba espesa de tanto ajedrez y las piernas agarrotadas, caminabamos un rato hasta las pequenas calas que rodean la isla, sacabamos nuestros tubos y nos metiamos en el agua en busca del tiburon ballena o de aalgun galeon pirata hundido, aunque solo vimos grandes bancos de peces, peces payaso, corales, peces aguja, barracudas y dos peces globo impresionantes. Casi nada.


Con la piel arrugada y la marca de las gafas en la cara, saliamos, comiamos en algun garito y esperabamos la happy hour, pero no para beber y beber como locos, sino para algo mucho mas emocionante: ir a Bay Shark. 
Cada dia a las cinco de la tarde nos juntabamos toda la familia para ver el espectaculo..


El primer dia que nos sumergimos en sus aguas, solo koko y Muntxi tuvieron la suerte de experimentarlo. En un medio desconocido, flotando como el placton, espalda contra espalda con los pies por delante para intentar repeler cualquier ataque, los ojos como platos y las pulsaciones a mil, observando aletas punti negras pasar a su lado. 
Solo deseaban que se marcharan, pero una vez que lo hacian, nadaban tras ellos. 
Los vimos muchas veces, pero no tantos ni tan cerca como este primer dia.


El tiburon de aleta puntinegra llega a medir dos metros en un ejemplar adulto y se alimenta de carrona y de peces heridos o enfermos. Por suerte no estamos dentro de su dieta.
 

Todo el miedo que crean los tiburones en nuestra cabeza se derrumba cuando aparece... tranquila, obsevando, moviendose lentamente, pausada... la tortuga con sus dos remoras limpiandole el caparazon.


Todos la vimos a nuestras anchas, quieta, inmovil pero Javi y Koko se llevaron un recuerdo especial.


 


Una ducha, cervecita del seven-eleven y a la hora de la cena juntabamos mesas y sillas y nos disponiamos a cenar el plato estrella: "sweet and sour sauce chicken on rice", entre risas y anecdotas curiosas de unos y otros.


Los recuerdos que nos llevamos de Koh Tao, son de lo mejor de nuestro viaje. De momento...
 


 

Os recordaremos siempre!!!


La salida de Koh Tao fue un poco agonica, el barco era estilo catamaran y pensamos que nos la ibamos a gozar, que en un momento estariamos en tierra, pero nada mas lejos de la realidad. Debido a los vientos en esta epoca del anio, la mar estaba agitada, el catamaran rompiendo las olas y los marineros que estabamos en su interior tocando la cabeza con el techo y cayendo de nuevo a la dura butaca. Nosotros, como buenos marineros de agua dulce, sudando, con los ojos vizcos y la espalda tensa. Que mareo!!

viernes, 13 de enero de 2012

6. Atrapados en Bangkok.

A la sombra de los enormes rascacielos se esconde una ciudad bulliciosa, cosmopolita, aparentemente caotica, repleta de centros comerciales y de callejuelas repletas de actividad.





Detras de la cortina de humo de los puestos callejeros aparecen comerciantes de todos los lugares, monjes con sus tunicas naranjas, turistas, familias y parejas europeo-tailandesas, jovenes cosmopolitas del siglo XXI buscando en su ipod la musica de moda y mendigos rogando una pequena ayuda para sobrevivir.




Todo esto con la musica de fondo de los bocinazos, motores renqueantes, la musica a todo volumen de los grandes y pequenos comercios asi como de la llamada incesante de los puestos de comida, convierten a Bangkok en una ciudad moderna, trepidante y repleta de contrastes.








Te cruzas por los pasillos y te quedas flasheado por los impresionantes ojazos de la oriental que tienes delante. Esto se desvanece cuando ves unos botecitos que venden a 5 euros y te das cuenta que son lentillas de diferentes disenios y colores.


"Las cosas de palacio van despacio". Ocho dias es lo que tardaron en la embajada India para darnos el visado hacia un nuevo pais y una nueva etapa del viaje. Ocho dias que al principio se hicieron eternos pero que al final, poco a poco, conforme ibamos descubriendo nuevos rincones, se hicieron mas que llevaderos.






Como Paco Martinez Soria en la gran ciudad, todos los dias, escapando de la masificacion de turistas de Khao San, cogiamos el autobus, o el gusano que, haciendo temblar el suelo, pasaba bajo nuestros pies o el gusano volador que pasaba sobre nuestras cabezas y nos sumergiamos en la vida diaria de Bangkok. 






 

 



 

Alucinabamos con los grandes rascacielos y los lujosos centros comerciales repletos de tailandeses de clase alta y de algun que otro famoso...


 Aqui acudiamos en busca de aire acondicionado para liberarnos de este sofocante calor.

 

 
 

No nos preocupamos de buscar las 12 uvas para empezar el nuevo anio. Pensamos sustituirlas por cerezas pero teniendo en cuenta que costaban 650 bath (15 euros) el kg, optamos por pasar directamente a la copa en uno de los modernos pubs repleto de tailandeses celebrando la nochevieja.








Pero lo mejor que tiene Bangkok son los reencuentros con nuevos amigos.



Con ese salero y desparpajo que tienen en el sur acompanamos a David y Raquel en sus ultimas y ajetreadas compras volviendo locos a todos los vendedores con su chachara y sus regateos. Una pareja de la que nos llevamos un gran recuerdo y a la que volveremos a ver en Malaga o en Irunea con una "garimba" bien fresca.


Otro reencuentro de la gran familia de Koh Tao fueron Javi y Esther, una pareja de levantinos que comenzaron a lo grande, 3 meses en India y sin saber el destino final...tal vez Filipinas, tal vez Madagascar!! Os deseamos lo mejor!!